
Sé que voy a morir esta noche, pues noto mi corazón más lento, pues noto mis venas más vacías... Lucho contra la oscuridad perpetua, retorciendo mi cuerpo entre las sombras, y llorando lágrimas por tu ausencia. Cada estrella que relumbra en el cielo, me roba el brillo de los ojos, me arrebata la luz de mi mirada. Cuando al fin tan solo veo oscuridad, me aparezco inerte, sin miedo, sin dolor, sin vida. Tú no estás a mi lado, muero sola... Mis manos están frías y blancas, mi piel tersa y vacía, y en mi interior tan solo la escarcha me llena. Mi alma abandona mi cuerpo, y lentamente se aleja de mi lado. Noto que no respiro, y que mis labios se secan, mientras mis músculos se relajan y destensan. Sé que no volveré nunca más a ver la luz del sol, y que la luna no volverá a verme dormir… Mi alma ya separada de mi cuerpo, y de repente una dama. Con una capa tan negra como el mismo miedo, guadaña en mano y alma en pena. Lo ultimó que noté, fue cómo una cuchilla de acero atravesaba mi cuello, y lo que mi mente guardaba se desvanecía en el fondo de la más oscura soledad…
