2/2/11

La Soledad Termina


Amanece un nuevo día, y parece que vuelvo a sentirme viva, pero esa sensación está ya olvidada en mi mente y no acierto a adivinar si realmente vivo…

Ha pasado el tiempo, los años y aunque sé que jamás podré olvidar su piel, sus labios, sus ojos… entiendo que por algún motivo hoy es diferente, siento mi corazón latiendo, tan despacio como una gota que cae, pero latiendo al fin y al cabo.

Mi primer pensamiento, unos ojos, mi sensación, una sonrisa, mi despertar, bonito, feliz, el más agradable desde hace demasiado tiempo…

El sol entra en mi habitación bañando de luz mis dormidos ojos, y me levanto deprisa, ya es tarde y quiero ir a verle. Aún no es nada, no somos nada, pero en ocasiones siento como si lo fuera todo, como si mi corazón supiera que él puede ayudarme.

Tan solo ha pasado un día desde nuestra “primera-segunda” presentación, pero, siento que puedo confiar en ti, y lo hago, siento que puedo dártelo todo porque tú me aportarás cuanto necesito, lo sé, no sé explicarlo, pero es algo que se siente por dentro cuando conoces a alguien muy especial.

Tres días después de habernos conocido, la primera noche más mágica a tu lado, el primer beso… Único, solo tu lengua y mi lengua, jugando lascivas en nuestras bocas, solo sentí tus labios, no me rozaste con tus manos, no intentaste nada más, fue el beso más casto y más verdadero que nunca he podido sentir.

Quedaron nuestros ojos sinceros mirándose fijamente, solamente tú y yo, y una sonrisa tímida, pero tan feliz… y una timidez callada, pero tan única… y un silencio tan vacío, pero tan especial y lleno de sentimiento a la vez…

No sé explicar con palabras lo que sentí esa noche, no puedo expresar de forma verbal lo mucho que significas para mí, y no quiero seguir adelante si no es contigo a mi lado.

Escrito el día 23 de Septiembre de 2010