12/9/14
Dudas, siempre dudas...
Hoy gritaría tan alto como para reventar el mundo. Quisiera volar tan lejos que pudiera desaparecer. Quisiera empezar de nuevo, pero ¿para qué engañarse? Las palabras sólo quedan ahí. Llenan páginas de libros de sueños o cuentan verdades del pasado, pero nunca nos ayuda en el futuro. Ojalá se pudieran cumplir los sueños...
Con el tiempo he aprendido que a veces los errores del pasado pueden convertirse en los aciertos del futuro, aunque es complicado saberlo en su momento.
El ser humano tiene un defecto (de miles) y es la duda. Si realizas una acción, sea como sea, siempre te preguntarás qué hubiera pasado si hubieras elegido al revés. Si dices "no" te preguntarás siempre que hubiera pasado al decir "sí" y viceversa. Nos arrepentimos de la mayoría de nuestras decisiones, pero es inevitable. Conoces a alguien especial y dudas ¿será el definitivo? ¿me querrá como yo a él? Si saltas al vacío y caes, te arrepientes de saltar, pero, sino, siempre te arrepentirás por no haber saltado. A veces dependiendo de nuestro carácter y las experiencias de nuestra vida, somos más fríos o más blandos al tomar las decisiones. Siendo frío pierdes más oportunidades, pero cometes menos errores; si por el contrario eres más confiado tienes muchas oportunidades, pero saldrás mal parado de muchas de ellas y encontrar el punto intermedio entre ambas es muy complicado.
Todo sería más sencillo si no hubiera mentiras de por medio, ni malos entendidos, ni desconfianza, pero una vez te hacen daño, ya nada es igual. Puedes fingir que nada ha cambiado, pero en el fondo no puedes ocultar lo que sientes. El miedo es muy difícil de superar... con el tiempo, sí, claro, pero no de un día para otro. Nos volvemos desconfiados, fríos y distantes y es muy difícil olvidar, por mucho que te esfuerces los malos recuerdos siempre reaparecen una y otra vez.
Cuando encuentras a alguien que te apoya y que día a día está ahí, todo es más fácil, pero si no tienes en quien apoyarte, es como escalar una montaña sin cuerda, cada día es más duro y más peligrosa la caída. A veces estás estancado en esa montaña sin saber si escalar o caer, y ahí sólo hay dos soluciones, encontrar a quien te saque de ahí apoyándote y con paciencia, o quién quiere que asciendas rápido la montaña y te acabará tirando.
Elegir en quien confiar será la diferencia entre el error y el acierto, pero siempre, siempre, te quedará la duda...
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