9/12/08

Odio y miedo


¿Qué siente un corazón que solo escucha gritos? ¿Qué se esconde tras los ojos de esa chica que no se siente feliz? ¿Qué puede haber más profundo que la desesperanza y el miedo en su corazón? Porque no sabe qué hacer para huir, porque no logra aguantar la voz de aquel que intenta asustarla, porque sabe que un fino hilo de cristal le separa de su libertad, un frágil hilo de cristal, pero en verdad teme romperlo.
Intenta subir el volumen de la música para no escuchar así sus continuos enfados, pero eso sólo le hace más daño aún, intenta ignorar los ruidos, pasar inadvertida, pero siempre se dirigen a ella esas palabras, siempre el lado oscuro de esos sentimientos se cierne sobre su persona…
No quiere llorar más… en tiempos lloró por amor, no quiere llorar por odio ahora, pero ahora mismo está llorando, eso si, en silencio, porque no puede soportarlo más, no puede aguantar ese eco continuo que escucha en su cabeza, esa voz que tanto odia como teme, y se pregunta ¿es bueno llorar por cada palabra que aquel a quien tiene que llamar padre le grita? No está segura, pero no lo cree así… aunque, ¿qué puede hacer ella? Nada…
Sufre, porque no sabe cual será su próxima reacción, le ve capaz de cualquier cosa y siente miedo, tanto que le resulta casi un pecado intentar llevarle la contraria, tanto que no sabe si puede confiar como cualquier hijo lo haría en su padre, aunque lo duda… y lo sabe, eso es miedo, pues no acierta a llamarlo de otra forma…
Se siente culpable, porque cada disputa, por pequeña que sea se refiere a ella, y es por su culpa por lo que se producen, cualquier excusa es buena para meterla en el centro de sus duras discusiones, cualquiera… y no puede aguantarlo más… sabe que no tiene suficientes fuerzas para sobrellevarlo ya, que son muchos años y nada avanza, que pasa el tiempo y cada día se ve más perdida, más extraña… porque le duele y no sabe poner remedio, y porque teme hacer aquello que ha prometido no hacer…
Pero es normal, empieza a ver otras salidas, más duras, bastante más duras, y el problema es que está empezando a tenerlas en cuenta y no puede evitarlo, porque si ella sola no se da cuenta, nada cambiará, pero es lo que piensa, y lo que piensa es que haciéndose daño a si misma, aunque no arregle las cosas, se sentirá menos culpable, y así se siente cuando lo hace, pero sabe que no es lo correcto…
Siempre piensa cuando acabara todo, pues ha esperado y tras la espera no ha obtenido resultados y decide dar ella los pasos… ¿cambiaría algo si ella no estuviera? Ella tiene por seguro que si, no obstante siente la necesidad de aclarar del todo sus dudas, en cierto modo no le vale con creer que sí…
¿Se está creando un trauma en su joven mente? Seguramente, algo que nunca podrá olvidar, pues tener miedo a un padre, quien supuestamente te aporta todo en la vida, es algo que te produce tal impotencia… pero aun así piensa que no será el primer trauma de su vida, ni el segundo, pues por desgracia su vida ha estado marcada por las tristes imágenes de los recuerdos que nunca podrá olvidar; no obstante, lo anterior se basó en momentos puntuales, esto… se está basando en el transcurso de su vida… y sabe que no cesará jamás…
Tan solo necesita expresar y contar lo que siente, porque no sabe qué debe hacer, no sabe cual es su destino, o cual merece, no sabe cómo salir, cómo huir, pero se siente tan débil, que teme caer y no volver a levantarse, es su mayor miedo, pero también siente que es un futuro no muy lejano, aunque intente impedirlo…
Porque sentirse muerta ya es parte de su vida, aunque muchos no lo crean así y porque según circula su vida, sabe que el futuro que le espera será ser eternamente infeliz y aunque lo ha aceptado, se da cuenta que su soledad será eterna…

19/11/08

Antes de morir


El clava sus puños en la mesa, y ella derrama 1 lágrima mientras escucha la triste melodía del piano abandonado de su mente.
Hundida su mirada, en lamentos de dolor y agonía, desesperada en su inexistencia, permanecía, dormitaba bajo robles de edad prodigiosa, y escuchaba en estos el latido de vida que su corazón ya no podía pronunciar.
Ausencia en su interior y vacío, soledad desesperada de inesperada esperanza, y tristes notas, en su piano, de dolor.
Lúgubres muros de rencor y edades, encerraban sus marchitos y oscuros pensamientos en la habitación que lentamente se convirtió en su cárcel, en la guarida de la que temía quedar presa y no querer huir jamás.
Gritaba inconsciente mientras se encontraba atada al destino que le tocó vivir, mientras en sueños se veía morir cada noche, sabiendo que al despertar no solo sería un sueño, sabiendo que su realidad llegaba a ser más oscura si cabe.
Perdida en el horizonte se encontraba su dulce mirada, sin nada que observar ni mirar, sin motivos para ver más allá de la eterna muerte que próxima a su cuello se encontraba.
Ahogada en los susurros de la noche, mientras perdía su mirada en el invisible viento, y desterrado su corazón a la luz de la más débil estrella del cielo, se ocultaba de la luz que el sol le entregaba cada amanecer.
Impotente y mísera su presencia, mientras vagando en la penumbra de un bosque olvidado, recordaba su pasado, y lloraba por dichos recuerdos, siéndole inevitable aferrarse fuertemente a los árboles que como frías personas la observaban desde su más alto ramaje.
Cansada de la extrema desesperación de su moribunda existencia, arrebataba y cortaba la piel de su cuerpo lentamente mientras el dolor la hacía olvidar en un gemido de insufrible sufrimiento, pues se sentía culpable de herir a aquellos que lo dieron todo por su persona.
Y apoyada en el tronco de un árbol de gran porte, cobijada entre las ramas que llegaban a tocar el suelo, del lugar en la sombra donde su sangre abandonó su cuerpo en una carrera por derramarse de sus heridas, dormitó su último sueño, el que precede a la muerte, el que condujo su consciencia hacia la inexistencia absoluta, de donde jamás despertaría, de donde jamás regresaría, y en donde nunca podría volver a existir…

8/10/08

Gracias por existir


Porque me caí y me levantasteis, me hundí y me ayudasteis, y porque sin vosotros tan solo soy la sombra de la soledad.
Teneros a mi lado lo es todo, y aunque seáis pocos los que estáis conmigo, valéis más que nada en éste mundo.
Porque mi aprecio y mi amor hacia vosotros es incalculable, y porque sois los únicos que me aportáis las ganas de seguir viviendo.
Porque no os enfadáis conmigo, porque sabéis que yo tampoco me enfadaría nunca con vosotros y porque sois, sencillamente, únicos.
Gracias porque de no ser por vuestro consejo y ayuda, ahora estaría muerta, olvidada en el otro lado para nunca regresar.
Sabéis que vivo por vosotros, y si no lo sabéis aquí los lo digo, porque tan solo vosotros me disteis la vida y tan solo vosotros podréis arrebatármela.
Si alguna vez he podido haceros daño, perdonadme el menos, pues esa culpa siempre me acompañará.
No puedo expresar con palabras lo que representáis cada uno de vosotros en mi vida, pero sé que lo que siento no es anda que sienta con cualquier persona.
Porque con solo vuestra presencia, con solo vuestras palabras, secáis las lagrimas de mis ojos y me hacéis sonreír.
Porque me habéis enseñado a vivir, cuando me sentí inerte, habéis hecho latir de nuevo mi corazón y gracias a vosotros mis venas se volvieron a llenar de sangre.
Porque sin vosotros, el infierno que vivo en mi cárcel se habría hecho insoportable y la desesperación e impotencia a la que me someten mis llamados padres, habría sido insufrible.
Porque de no haber sido por vosotros no podría estar escribiendo ahora mismo, ni os conocería, ni me conoceríais.
De nuevo, gracias, por haber dado un sentido a mi vida, por haberme guiado hacia el buen camino, por haber confiado en mi y dejar que confiara en vosotros, por tantas cosas, gracias, porque siempre os llevaré en mi corazón, porque nunca podré olvidaros, os quiero…

Triste destino


Desesperada, cuando él se acercaba, y silencioso acariciaba su cuerpo con las manos extendidas, cuando la violencia hacía que se desplomara y cayera al suelo, cuando ese cinturón ahogaba su aliento en impotencia.
Lágrimas, de dolor, de miedo, de soledad e incomprensión, tristes y apagadas, ya sin gritos, acostumbradas, a la miseria de su vida.
Porque nunca tuvo suerte para nada, porque todo lo que hacía le salía mal.
Callada, como siempre, tras cada paliza que él le propinaba, sin murmurar nada, sin comentar, sin quejarse.
Sin fuerzas quedaba, cada vez que él la violaba, dejándola tirada sobre la cama como una muñeca rota a la que recurriría de nuevo en momentos de necesidad o para matar su estrés. Ya estaba como ausente, no reaccionaba ante nada ni ante nadie, sin embargo seguía sintiendo odio y amor a la vez en su interior.
Un día se agotó, no aguantaba más ese sufrimiento que nunca cesaría y con un cuchillo en su mano acabó con la vida de aquel que acabó convirtiéndose en un extraño para ella con el paso de los años. Lloró, pero descansó, aunque como era evidente, fue condenada de asesinato.
Encarcelada para cumplir cadena perpetua, pero él sabía cómo pegar para no dejarle marcas, con lo cual no había pruebas de maltrato.
Y moriría entre barrotes, así como vivió, preguntándose cada día por qué no se mató a si misma o por qué no aguantó más dolor…
Condenada a unas leyes incumplidas, en un país de crítica libre, donde en verdad no existe libertad

1/9/08

Fría soledad...


El cielo está nublado, ni una sola estrella se ve, tan solo la luna parece clarear como olvidada tras las sombras de la noche. La brisa es helada y penetra en los huesos hasta congelarlos y partirlos en dos, hasta tensar los músculos de cualquier cuerpo olvidado en las tinieblas, hasta matar toda señal de vida. Paseo por las calles olvidadas de un lugar perdido en recuerdos, abandonadas sus casas y deshabitada cada estancia por la que en silencio paseo. Miro cada ventana rota, cada puerta arañada, cada muro de cada casa a medio derrumbar y pienso en la tristeza que eso provoca. Camino arropada por mí ya casi expirado aliento, ahogada en el vacío de no ver nada, sumida en las sombras que produce la escasa luz de la luna. Busco a mí alrededor y no encuentro nada, el silencio es tal que sé que nadie más se encuentra a mi lado, que estoy segura de que no podré asustarme más que del chirriar de puertas oxidadas o del viento al rozar los árboles. Abandonada a mi suerte me siento en el suelo, intentando encontrar razones que me aclaren mi existencia, que me expliquen mi vida, o mi muerte, que me hagan comprender el por qué de esa soledad rodeando mi ser. Me estoy adormeciendo por el frío, lo noto, y cada vez mi piel está más muerta, cada vez siento menos mis dedos, mis manos, mis brazos, pues el poco calor que albergo está en mi corazón. Empiezo por no sentir algunas partes de mi cuerpo, mis piernas, lentamente, muy lentamente, como el veneno fluye por las venas, como te mata el agua cuando te ahogas, y en mi soledad me asusto, pero ya es tarde para echar a andar. Intento no respirar mucho del frío aire que corta, pero es inevitable, me estoy congelando por dentro. Mi garganta se enfría y se reseca, me duele, hasta que el sabor de la sangre llega a mi boca, toca mi lengua, y entonces sé que no duraré mucho. No quiero cerrar mis ojos, pues eso me debilitaría más aún y me haría dormir del todo, los intento mantener abiertos, intento fijar mi mirada en el muro de enfrente. Me empiezan a doler los brazos, la sangre ya no fluye líquida por ellos, es como si me los apretaran muy fuerte dos manos invisibles para impedirme seguir viviendo. Mi piel es blanca, y la punta de los dedos empieza ya a quedarse congelada mientras noto esa textura diferente, rígida y tersa que puedo apreciar aún con los dedos de mi otra mano. Mis órganos empiezan a dolerme, pues también se congelan, pues también se endurecen. Mi cabeza es demasiado pesada y mi cuello no puede aguantar más, no puedo controlar mi cuerpo ya, solo puedo notar como lenta y dolorosamente pierdo la vida entre la eterna oscuridad. Mi cabeza queda apoyada en mi hombro, y ya se que estoy muerta, mi cerebro deja de reaccionar y noto ese instante donde mi corazón hace lo posible inútilmente porque mi cuerpo reciba toda la sangre que necesita. De repente se para, con un dolor más intenso si cabe que el proceso de congelación de mi cuerpo, y lo único que mi inconsciente cerebro es capaz de hacer es soltar una delicada lágrima, que cae por mi blanca mejilla, la noto aunque ya estoy muerta, y se desvanece en mi boca, junto a la sangre que por ésta se derrama. La peor y más dolorosa de las muertes a mi parecer, relatada desde la mente de la dama negra, la muerte, porque ella también murió un día de ésta forma, y fue condenada a ser eternamente infeliz…

11/8/08

¿Quién sabe el significado de la vida...?


La luna narra la historia de la joven que quedó para siempre marchita en un mundo de soledad y felicidad al mismo tiempo, donde los años no pasaban por su mente pero su corazón marchitaba en la penumbra…
Su cabello brillaba ante la deslumbrante luz de la luna de aquella noche, mientras como hechizada caminaba hacia el horizonte, hipnotizada por el sonido embriagador de una música que le era conocida, un sonido de su niñez que nunca pudo olvidar.
Sus pasos la guiaron hacia un puente viejo de piedra, deteriorado y tan negro como el mismo miedo, y sobre una de sus enormes piedras, una caja de música abierta, de donde provenía ese especial sonido.
Se acercó y la observó desde lo lejos, detenida y sigilosamente mientras se preguntaba el porqué de esa caja allí, junto a ella, que la llamaba…
Al fin la cogió, mientras su melodía iba adentrándose en su mente, mientras cada nota se incrustaba en el lugar más profundo de sus recuerdos, haciéndole soñar despierta en soledad… finalmente la melodía acabó, se apresuró para volver a darle cuerda pero sintió que ya no se encontraba sola en la oscuridad de la noche.
Se giró lentamente, temerosa de lo que encontraría a sus espaldas y allí estaba un hombre, mirándola fijamente, observando cada uno de los pasos de la dama, callado en las sombras contemplando sus gestos, su rostro, sus labios… un simple cruce de miradas surgió en ese instante, nada más, hasta un tímido y leve:
- ¿quién sois vos?
Por parte de la joven, a lo que él no contestó, siguió mirándola…
Sin saber cómo ni por qué, ella se encontraba fija en su mirada, sin poder mirar nada más que no fueran los ojos de aquel de quien no sabía nada, cautiva de un ser que ni sabría juzgar como real o irreal, pues la magia que le expresaba era tal… pues el vacío que en ella llenaba era tan inmenso… que parecía un sueño…
El joven se acercó a ella, con su mano extendida para tomar la de la dama, quien se la entregó confiada… sus ojos seguían fijos, como unos dentro de otros, como conectados invisiblemente. Con su otra mano, él tapó los ojos de la dama acercando su cara a la de ella y susurrándole al oído que confiara en el… ella le seguía pues sus palabras eran como una droga para sus oídos.
Ella con los ojos cerrados, el con ella tomada de la mano, le pidió que no abriera los ojos y la besó, mientras, ella seguía con los ojos cerrados sin negar la petición de aquel que le hablaba, cuando sintió una mano que rodeaba su cintura entre caricias de algodón que nunca antes sintió, placer oculto que disfrutó con los ojos cerrados, dejando volar a su imaginación con el retrato de ese hombre grabado en su mente…
Tristes gotas de lluvia comenzaron a caer sobre su rostro y su cuerpo, mientras el la rodeaba en un abrazo eterno susurrándole al oído palabras de amor, diciéndole que cada noche se verían allí los dos, que la amaba y que siempre la amó, que nunca podría olvidarla ni quería hacerlo, que ella lo era todo para él y que sin ella estaba más muerto…
- ¿Más muerto?
Preguntó ella extrañada, y al girarse él solo era soledad, oscuridad y penumbra de un sueño, nada existía, nada le abrazaba ni le susurraba al oído, se asustó, estaba confusa, incumplió la petición de mantener los ojos cerrados.
Intentó volver a mirarle, intentó encontrarle y explicarse que fue de ese sueño tan real y cómo pudo tenerlo sobre el puente de piedra, hasta que buscó en sus manos y allí encontró una caja de música, a la que hacía falta dar cuerda, y al hacer sonar de nuevo la melodía que la llevó hacia allí regresó de entre la oscuridad el que tiempo antes la hubo conquistado con miradas y caricias.
Sin embargo, su cabeza se encontraba agachada, sus ojos lloraban y sus lágrimas caían al suelo, no levantaba la mirada y ella, asustada por verle así, se agachó a sus pies pidiéndole perdón por haberle querido mirar, pues ahora comprendía que estaba muerto…
Mientras miraba al suelo, arrodillada, vio pequeñas gotas de sangre manchar el suelo, y al mirar hacia arriba los ojos de ese ángel oscuro sangraban, eran oscuros y faltos de algún sentimiento esperanzador…
- No podrás volver a verme a no ser que mueras como yo.
Ella le miró fijamente, intentando ver en ese rostro de lágrimas de dolor del rostro que antes pudo observar mirándola fijamente, esa mirada que la embriagó y hechizó esa noche, esa mirada única, especial, real e irreal a la vez… y sabía que le quería en realidad, o eso pensaba, era una atracción extraña del uno hacia el otro…
- Moriré si así puedo estar contigo eternamente, aunque vaguemos por un mundo de sombras eternas de donde no volvamos jamás, como seres etéreos en la noche…
Él la miró y sus ojos dejaron de llorar… Alzó la vista y vio a su amada sentada en el borde del puente, a punto de saltar, para morir ahogada y vivir siempre junto a el…
Saltó, y en el río quedó por siempre como una ninfa acuática, como una dama de las profundidades murió, ahogada y desesperada sin oxígeno en sus pulmones pero con una sonrisa grabada en su cara...

30/7/08

Relatos de un recuerdo...


Vida injusta, que nos conduce por un pasillo hacia la puerta tras la que se encuentra la muerte, que nos llegará a todos tarde o temprano...
Caida la noche me encuentro sola, mientras la luna llora incansable por el latir de mi corazón marchito, que muere y pierde la esperanza por vivir.
Me siento insignificante en vida, sin derechos para una vida humana en algún sentido, demasiado culpable del dolor de corazones ajenos, destrozados por mi forma de ser...
Lúgubre encontré en la noche tu mirada, mientras te alejabas de mi lado sin más palabras para dedicarme que un simple y sencillo adiós, ahogado entre las lágrimas que gritaban por derramarse de tus ojos en ese momento...
Triste la voz que mi garganta intentó lanzar al aire para consolar tus miedos, pero no pudo surgir, pues yo tenía más miedo aún por el daño que te había hecho, porque vi en tus ojos como te desgarré el alma, como inhumanamente te hice daño torturando tu corazón, y nunca podré perdonármelo, porque no soy digna de una vida fuera del luto que llevo por todo un pasado oscuro en mi vida...
La muerte se acerca a mi en las noches de mayor soledad y dolor, cuando mis lagrimas se derraman por mis mejillas inconscientemente, para esperar junto a mi cama a poder arrebatarme la vida en cuanto me duerma...
Ojalá el mundo fuera diferente, al igual que mi forma de ser, pero no se puede cambiar lo que el pasado escribió en los recuerdos y el corazón de cada persona... pero en estos momentos puede que uno se plantee otras salidas, más agresivas o más tristes para no sufrir tanto... opciones para el final de una vida de tormentos, dolor, soledad y oscuridad absoluta en el corazón...

25/6/08

Ángel marchitado


Despierto y estoy sola, entre barrotes de hielo, mi corazón escarchado, mis venas igual que acero. Sangra mi ahogado aliento, hasta caer en mi pecho, lloran mis ojos sinceros, y cada vela del cielo, cada estrella, se apaga sin tu recuerdo.
Mis muñecas están atadas, y mis ganas de vivir se marchitan, mientras mi mirada, ya no intenta ver nada, cerré mis ojos con lágrimas y quedé para siempre perdida.
Tú ya no estás a mi lado, ni volverás nunca conmigo, en tu mano una carta escrita, en la carta, un poema de olvido. Tristes gotas de lágrimas marcadas, la tinta borrada y cada palabra, en cada verso, inacabada.
Ahora se que sin ti no vivo, que tan sólo soy una mancha en tu destino, un ser más en tu vida, en tu camino.
Me dejé morir solitaria, entre las sombras de un mundo oscuro, llorando y desgastando mi cuerpo, sola, entre cuatro muros.
Cementerio nocturno, lugar de soledad y tranquilidad en éste mundo, almas en pena, tan solo, vagabundos. Tu losa queda enfrente, mi cuerpo arrodillado, y con cuchillo en mi mano, dejé mi vida inerte. Te amaba tanto que sabías que moriría, que nunca te olvidaría, pues antes abandonaría mi cuerpo, en la más lúgubre agonía.
Yace mi corazón sobre tu fría losa de mármol, tiritando su inconsciente latido en las sombras, que acelerándose aumenta su pulso, bajo la triste luz que ésta noche la luna alumbra.
Cruel cadena me ata a un triste destino, irregular el camino, y eterna mi muerte, siempre estaré, por siempre en tu olvido, o nunca en tu recuerdo mi cuerpo ya inerte.
Cuan dulce fue sentir tus labios sobre los míos ya muertos, y que agradable la caricia que tus dedos me regalaron antes de perderme en la eterna oscuridad, pero más placentera aún fue tu dulce mirada sincera, que en mi mirada clavada me llevó a un eterno sueño de libertad.
Ojalá existiera realmente ese sueño, donde no habría que morir para estar contigo, donde matar no tuviera sentido, y siguieras siempre a mi lado, conmigo, y donde las sombras tan solo fueran un paso en este triste mundo, en mi camino. Una de tantas puertas que nos conducen a un lugar de ensueño, donde el único dolor sería perderte y olvidar tu nombre, olvidarte y no poder recordarte, morir sin verte un última vez, morir sin poder olvidarte, y saber que lo haré sin poder volver a tenerte.
Caí del cielo para estar contigo, ahora lo recuerdo, era un ángel caído, entre el cielo y el infierno. Eso significa que nunca podré morir, me condené yo sola a sufrir, a llorar en cada esquina por ti.
Vida injusta, muerte perversa, mi castigo por querer estar contigo supongo, no recompensa.
Ahora lloraré n la eternidad por tu latido, mientras te extrañe infinitamente, lúgubre destino, frío camino, oscura muerte…

7/5/08

Solo tiempo y costumbre


Se ve la luna desde mi ventana, en una noche oscura de soledad perpetua, mientras los recuerdos de un pasado me atacan. Ahora sé que no estoy viva, y que los latidos de mi corazón cesaron su sonar hace tiempo. Ya no siento el suave abrazo que las estrellas me concedían, pues mi muerta piel es ahora insensible ante algún sentimiento. Llorando entre cuatro paredes de cristal me encuentro, abandonada mi suerte en un rincón, sufriendo la condena de ser ahora inerte.
Me abandonaste en el peor de los momentos, condenando así mi vida a vagar eternamente. Veo tras las paredes el recuerdo de una vida injusta, en la que la pena y el dolor absorbieron mi sangre, dejando mis venas sin vida en lo peor del mundo de mis tinieblas.
Dejé pasar un rayo de luz en mi cristalina estancia, pero el fuerte reflejo me obligó a cerrar los ojos, sumiéndome así en un eterno sueño. El terrible deseo de cambiar mi suerte, me hacía tiritar de frío en el oscuro sueño de mi inconsciencia.
Mi corazón siente miedo y ganas de llorar, mientras intenta resucitarse a si mismo entre las sombras del cruel destino. Clavadas en mi interior llevo cuchillas, que raspantes y dolorosas heridas provocan en mi vida, pero que no alcanzo a sentir en mi ya muerta conciencia.
Sangre derramada por mis labios, que describe mi muerta existencia y el calor desvanecido de mis venas. Rotas las cadenas con que me esclavizaron, pero ahora… siento miedo. Me acostumbré a la jaula donde se encerraron mis sueños, mis ilusiones, y donde pasé mi vida siendo injustamente esclava. Me acostumbré a mirar al exterior tan solo desde mi ventana y a no sentir el viento rozando mi piel.
Empapelé las paredes con dibujos de cadenas, pero ahora, con mi libertad conseguida, me sentía extraña…
Latía mi corazón, y el fuerte retumbar me hacía daño, el viento cortaba mi cara y me producía heridas; el mundo era demasiado grande para mi, y me retiré de nuevo a mi cárcel, donde me enseñaron a estar y donde nunca quise estar.
La costumbre hizo que mi destino se convirtiera en empuñar los barrotes que me alejaban de mi ansiada, por tiempos, libertad.

“Palabras ante un futuro que temo pueda cumplirse algún día…”

23/3/08

Sueño o realidad


Una noche tuve un sueño…
En el sueño estaba acostada sobre un manto de rojas amapolas, mirando un cielo azul intenso con nubes como algodón. Se notaba un ambiente de verano en una de las más bonitas tardes que yo recordaba haber vivido jamás, y bajo un sol que calentaba mi cuerpo yo perduraba tumbada, como inmóvil. Las mariposas volaban a mí alrededor, mientras oía los dulces cantares de pájaros que debían encontrarse cercanos. Cada día era rápido y fugaz, y cada noche se bañaba de suave brisa.
Un día una hoja cayó sobre mi cara, pero el viento se la llevó enseguida. Miles de hojas se desprendían de las ramas de los árboles, mientras el viento cegaba mis ojos con la arena del suelo. Las flores se debilitaban y el cielo se teñía totalmente de nubes espesas, mientras yo seguía inmóvil sin poder levantarme del suelo. Los días se hacían más pesados y el viento me abatía por las noches.
Pero al despertar otra mañana, todo era oscuro y vacío, nubes negras cubrían el cielo que era gris ceniza. Las débiles amapolas ahora estaban marchitas y el frío arrastraba sus pétalos hacia ningún lugar. Los árboles se secaban y mi cuerpo comenzaba a congelarse lentamente, pues había nieve y hielo a mi alrededor. El intenso frío, la nieve, la lluvia, el granizo y el viento, quemaban mi cara y me hacían llorar mientras notaba cada vez más lento el latir de mi corazón. Los días se hacían interminables, y las noches me mataban de frío. Con mis labios secos y mis lágrimas congeladas me perdía en las tinieblas del mundo. Por mis venas no corría ya la sangre y en mi mente alojada estaba la desesperación, pues morir sola de frío y notando como poco a poco pierdes la vida te produce tristeza en tu interior.
Y así morí en el sueño, y al despertar volví al mundo real, no obstante estaba fría. Mi piel estaba tan blanca como la nieve de mi oscuro sueño, y mi corazón no latía… me asusté… pero ví que una dama tapada con una capa oscura se encontraba a mi lado, cogiéndome la mano para que no tuviera miedo y conduciéndome hacia una luz más blanca e intensa que el sol. Su guadaña me fue conocida y la tranquilidad que me expresaba era tal que me dejé llevar mientras recordaba el sueño de mi muerte esa noche. Ya la conocía de sueños y su imagen no me era extraña ni desconfiaba de su ser. Y así llegué a comprender que la muerte es tan solo otra puerta más en la vida, y que la vida es una puerta más en la muerte…

14/3/08

Imposible amor


Dos jóvenes amantes una vez, se deseaban intensamente…
La luna iluminaba sus paseos nocturnos, mientras abrazados disfrutaban de su mutuo amor eterno. Pero un día ella cayó enferma, y en cama sentía perder su vida, mientras sus padres culpaban a su amor de tal mal… Tras agonizante dolor y sufrimiento perdía el sentido y moría solitaria, pues en verdad murió de soledad, y no de su enfermedad, le amaba demasiado como para no verle…
Él solía sentarse bajo su ventana a escuchar tan solo su respiración, y a velar por ella mientras dormía dulcemente. Un día al despertar no la oía, y no notaba latir su corazón.
Oyó un leve llorar, era la madre de ella, pues el cuerpo de la joven se encontraba inerte ya… Tan frío como el hielo y a la vez, tan frágil como el cristal…
No pudo acercarse a su tumba en el cementerio, y la observó en la lejanía mientras la enterraban, intentando no llorar…
Cuando todos se marcharon, se acerco a su lapida, y arrodillado frente a ella sus lágrimas comenzaron a caer en la fría losa de mármol, mientras la desesperación invadía su ser.
En esos instantes recordó lo que había perdido y nunca volvería a tener. El deseo le hizo enloquecer por amor, y de repente noto un frío acero en su ya marchitado corazón. Un puñal se había clavado inconscientemente en su pecho, y la sangre que brotaba de la herida manchaba la tumba de su amada, manteniendo así su amor eternamente en otro lugar donde no existiera el dolor.
Y murieron así ambos en soledad, por conseguir su imposible deseo de estar juntos…

31/1/08

Muerte sombría


Sé que voy a morir esta noche, pues noto mi corazón más lento, pues noto mis venas más vacías... Lucho contra la oscuridad perpetua, retorciendo mi cuerpo entre las sombras, y llorando lágrimas por tu ausencia. Cada estrella que relumbra en el cielo, me roba el brillo de los ojos, me arrebata la luz de mi mirada. Cuando al fin tan solo veo oscuridad, me aparezco inerte, sin miedo, sin dolor, sin vida. Tú no estás a mi lado, muero sola... Mis manos están frías y blancas, mi piel tersa y vacía, y en mi interior tan solo la escarcha me llena. Mi alma abandona mi cuerpo, y lentamente se aleja de mi lado. Noto que no respiro, y que mis labios se secan, mientras mis músculos se relajan y destensan. Sé que no volveré nunca más a ver la luz del sol, y que la luna no volverá a verme dormir… Mi alma ya separada de mi cuerpo, y de repente una dama. Con una capa tan negra como el mismo miedo, guadaña en mano y alma en pena. Lo ultimó que noté, fue cómo una cuchilla de acero atravesaba mi cuello, y lo que mi mente guardaba se desvanecía en el fondo de la más oscura soledad…

25/1/08

Tentaciones de una vampiresa


Sangre es el nombre del líquido de la vida,
Sin el, soy muerte perpetua,
Con el, desesperación perdida.

Tu cuello se antoja ante mis ojos, tentador,
Retirados de el tus cabellos,
Esperando el momento en que robe tu calor.

Tu piel ahora quedó herida,
Y tu sangre recorre mis labios,
Mis ojos que miran los tuyos,
De placer se ven ahogados.

Y la noche hoy en tu mirada,
Que con perversa malicia me observa,
Deseosa de tenerme y,
Haciéndome temblar de impaciencia.

Entre sangre y lasciva lujuria,
Tu lengua toca la mía,
Y lo que antes le fue miedo,
Se le antoja fantasía.

Tus manos rozan mi cuerpo,
Ausentes de castidad,
Y tu mirada penetra,
Hasta hacerme suplicar.

Entre nuestros cuerpos abrazados,
Suspiros de deseo se escuchan,
Que halagadoras tentaciones provocan,
Junto al rozar de tus labios en mi nuca.

Tras mis colmillos de plata,
Se escucha un gemir intenso,
Seguido de dos palabras,
Un dulce y leve TE QUIERO.