8/10/08

Triste destino


Desesperada, cuando él se acercaba, y silencioso acariciaba su cuerpo con las manos extendidas, cuando la violencia hacía que se desplomara y cayera al suelo, cuando ese cinturón ahogaba su aliento en impotencia.
Lágrimas, de dolor, de miedo, de soledad e incomprensión, tristes y apagadas, ya sin gritos, acostumbradas, a la miseria de su vida.
Porque nunca tuvo suerte para nada, porque todo lo que hacía le salía mal.
Callada, como siempre, tras cada paliza que él le propinaba, sin murmurar nada, sin comentar, sin quejarse.
Sin fuerzas quedaba, cada vez que él la violaba, dejándola tirada sobre la cama como una muñeca rota a la que recurriría de nuevo en momentos de necesidad o para matar su estrés. Ya estaba como ausente, no reaccionaba ante nada ni ante nadie, sin embargo seguía sintiendo odio y amor a la vez en su interior.
Un día se agotó, no aguantaba más ese sufrimiento que nunca cesaría y con un cuchillo en su mano acabó con la vida de aquel que acabó convirtiéndose en un extraño para ella con el paso de los años. Lloró, pero descansó, aunque como era evidente, fue condenada de asesinato.
Encarcelada para cumplir cadena perpetua, pero él sabía cómo pegar para no dejarle marcas, con lo cual no había pruebas de maltrato.
Y moriría entre barrotes, así como vivió, preguntándose cada día por qué no se mató a si misma o por qué no aguantó más dolor…
Condenada a unas leyes incumplidas, en un país de crítica libre, donde en verdad no existe libertad

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cierto. Hoy en dia las leyes que ponen del maltrato no sirven. Una multa? una orden de alejamiento? Un enfermo mental es lo que tiene... Ojala hubiera otras salidas, maneras...
He conocido gente en esas circustancias. Una de ellas mi antigua profesora y me daba pena y me sentia mal no poderla ayudar...
Y tambien hay que hacerse una pregunta;
¿Penso que ocurriria eso, en el dia en que le miro los ojos y decidio se el chico de su vida?