17/12/09

Estoy perdida...


¿Qué puedo hacer ahora con mi vida? Si dudo, entre lo que mi corazón siente y lo que pude sentir un día…No hay derecho para el daño que te hice…

Te abandoné sin más para olvidarte, en un movimiento egoísta sin pensar en ti, y en realidad tampoco en mí…Pasaban los días y yo me sentía bien, porque creía que sería más feliz así, no teniendo que llorar todos los días de mi vida por no tenerte, pero… en realidad he de admitir que no he dejado de llorar desde que intenté en vano olvidarte.

Día tras día me pregunté a mi misma por qué lo hice y aun ahora no he podido contestarme, porque mi corazón no ha olvidado tu voz, tu olor, la textura de tu piel, la intensa mirada de tus ojos, el dulce sabor de tu boca que tan amargo me resultaba al verte partir…

Nunca creí que pudiera ahogarme en las sombras de mi soledad al no tenerte, pero ahora veo que eras más importante de lo que yo consideré un día…

No soy quién para hacerte lo que te hice, pero así fue, y ojala nunca hubiera pasado, pues me arrepentiré todos los días de mi vida.

Cuando estuve contigo lo pasé mal al no poder tocarte, y morí literalmente y poco a poco por ti, pues sin ti sabía que no era nada, y sabía que todo lo que siempre valoré de mi vida, me lo aportaste tú.

Libertad, amor, confianza, amistad… términos que para otros podrían resultar insignificantes e incluso innecesarios, pero con ellos tú me aportaste mi verdadera vida.

Luché por ti, pero me rendí antes por miedo, por dolor, por el sufrimiento que siempre llevé dentro, y en vez de apreciar todo lo que me habías dado, recordé las lágrimas a las que diste vida en mis ojos. Y ahora lo pienso, y en verdad esas lágrimas solo yo pude controlarlas.

Tú me salvaste literalmente del suicidio, me hiciste sonreír verdaderamente por primera vez, y yo intente olvidar tu nombre, me rescataste de mi esclavitud absoluta y de las cadenas que ataban a mi corazón, y yo quise olvidar tus besos, me aportaste lo que nadie más supo ni ha sabido darme, todo, y yo me marché de tu lado sin querer volver a oír de ti…

Creo que lo que peor me sienta es no saber lo que quiero ahora, no entender los pasos que quiere dar mi corazón, porque se ha equivocado muchas veces.

Me siento tan mal cuando charlo contigo y te hablo fría como una roca, como si hubiera perdido toda mi confianza en ti, pero no es así y realmente me gustaría poder volver a ser lo que fuimos, a ser los amigos que empezamos siendo, porque sin ti yo no habría llegado a ser la persona que soy.

No se qué quiero, pero sé que tengo miedo porque no entiendo lo que ha pasado en mi vida, en la tuya y en la de tanta gente como me ha rodeado. Extraño encontrarte cada noche en el Messenger pero se que quizás no debo estar ahí, porque no encuentro una guía en nadie y estoy perdida, y pienso en ti, pero quizás no sea lo correcto.

Tan solo espero que el tiempo sepa guiarme hacia un buen destino…

9/8/09

Sin ti... nada...

¿Qué me queda si tu ya te has ido? Si el último latido, lo perdí en el resurgir de mi alma a tu lado…

…cuando estábamos juntos en un tiempo lejano y nuestros corazones latían rojos y ardientes como el más intenso fuego. Cuando el tiempo se hacía interminable al intentar dormirnos en la distancia pensando el uno en el otro. Cuando creamos un futuro que nadie más podría haber soñado jamás, tan bonito, tan perfecto, tan irreal, que tan solo quedó en un sueño.

¿Qué me queda si te he apartado? De mi vida y de mi lado, para volar libre, sin darme cuenta que esa libertad solo tú me la entregaste un día…

…porque te dije adiós sin darme cuenta de que me salvaste literalmente la vida y que sin ti yo no estaría aquí escribiendo estas palabras ahora mismo. Porque me di cuenta tarde del amor que guardaba para ti en el fondo de mi corazón. Porque pienso cada día que me equivoque al querer olvidarte y paso las horas pensando que no debí haberlo hecho nunca.

¿Qué me queda si ya estoy perdida? Si cuando te abandoné, abandoné también mi vida, y consumí mi alma a la eterna soledad…

…ahora soy el despojo de la sociedad; visto de luto, y mi alma va muriendo lentamente con cada amanecer en que despierto. Ahora me odio, por despertar cada nuevo día, por ver mi rostro resurgir cada mañana. Ahora sufro por mi existencia, por mi vida, y anhelo mi muerte, aunque temo volver a intentar arrebatarme la vida.

He intentado existir, pero mi lugar está lejos, donde la oscuridad baña el cielo, donde las estrellas arrojan la mínima luz al cielo cada noche y donde la luna, llora ríos de sangre por la tristeza de mi negro corazón.

Me retiraré al mundo de las sombras, donde la verdad que he ocultado siempre al mundo de mis sentimientos no puede esconderse en ningún lugar. Intentaré sobrevivir en mi dolor, con las lágrimas cayendo continuamente por mis ojos hasta que la muerte me lleve…

4/3/09

Existencia


La luna se esconde tras las nubes de ésta oscura noche, olvida mi nombre y no quiere hablar conmigo, hoy que tanto necesito su ayuda, pues no logro ser como me gustaría y debo desahogar mis penas en esa amiga que siempre estuvo a mi lado, pero hoy, sin embargo, me ha abandonado…
Hoy que siento el vacío en mi interior, tan profundo, miro al cielo y no veo más que negra oscuridad, ni tan siquiera las estrellas quieren arrojar luz en mi mirada, ni tan siquiera ellas pueden oír mi sufrimiento.
Sé que estoy perdida sin él, sé que mi vida se hundió y se hizo difícil desde que se fue…
No he vuelto a ser capaz de amar, no he vuelto a poder ser fiel, tan solo siento odio hacia mi persona por ser como soy y no poder cambiar. Ojalá pudiera gritar al cielo en ésta noche oscura, en la que la soledad rodea mi ser, pero tampoco soy libre y me veo morir oculta en mi propio miedo. No puedo ya dormir, comer, no puedo vivir y estoy olvidándome de soñar, no se reír sin ocultar tristeza en mi interior, no se llorar si no es en el silencio de mi extraña morada, no se sino intentar olvidar el pasado, pero no puedo.
Pierdo las fuerzas con cada amanecer, en que la luz ciega mis ojos y yo me escondo para que no me vean sufrir, pierdo la esperanza cada vez que noto como mi piel es insensible ante la brisa, el calor, la escarcha… pierdo la cordura cada vez que la impotencia me obliga a desesperar encerrada en los cuatro muros de los que, ahora, temo huir.
Se que me hundo en mi propio recuerdo, mientras intento defender unos ideales que me ayudan a odiarme más aún, pues sé que es lo que merezco en ésta vida. Mi paso por éste mundo solo ha hecho daño a la gente que siempre he querido, y no puedo sino arrepentirme hiriendo mi cuerpo, porque eso no hará que sea menos culpable, pero alivia el intenso dolor de mi corazón…
No quiero con esto que nadie llore por mi ni se preocupe, pues en verdad siempre fui así por mucho que intentara ocultarlo, tan sólo pido que no me ayudéis, pues las personas estamos ciegas hasta que nos damos cuenta por nosotros mismos de la cruda realidad.
Lucho en un mundo que será siempre injusto, y no lucho por la justicia, sino por vivir, pero a veces esas ganas de vivir se van perdiendo lentamente, como se pierde la vida en las sombras de la soledad…
Huyo, ¿Y qué? ¿A quién le molesta? Quiero huir, porque puede que sea la salida fácil, porque no me veo con fuerzas para afrontar la dificultad de intentar ser feliz, porque ya… no creo en la felicidad…
Y ahora tan solo necesito ausentar mis pensamientos, intentar ser libre algún día en mi mente, pues incluso en mi mundo he llegado a esclavizarme a mi misma…